LOS OJOS DEL SAMBA-CANÇÃO, por Nirton Venancio

enero 10, 2021


En 1960 Manuel Bandeira vio a la cantante Maysa en un programa de televisión, que le empezó a gustar por el nombre, “¡Maysa! parece un amanecer”, escribió en una crónica en la revista A Cigarra, en 1961.  Fascinado con la voz que, según el poeta, más decía que cantaba, no consiguió dormir esa noche después de apagar el televisor, “¿quién dijo que podía olvidar los ojos y la boca de Maysa?”.


Bandeira ya había ido a Pasárgada en 1930, donde la existencia era una aventura, montaba en bicicleta, tuvo a la mujer que quería en la cama que escogió, y se bañaba en el mar.  Todo bajo los auspicios del rey, de quien era amigo.  Pero nada superaba la belleza de Maysa, la boca y aquellos ojos que lo perseguían en su pequeño cuarto, “¡su expresión era tan conmovedora, expresión de amargura, la más intensa que jamás había visto en la vida o en el arte!”.


Como Maysa “continuaba” con él fuera del programa, Manuel Bandeira decidió “aplicar a la obsesión el golpe de catarsis”, hacer alguna cosa para poder ir a dormir.  “El artista tiene esa ventaja sobre el no artista:  puede deshacerse de las obsesiones, reduciéndolas a poema, estatua, pintura o dibujo.  Voy a hacer un poema sobre Maysa”, explicaba en la crónica lo que hablaba para sí mismo, entre un té, el tintero y el papel en blanco a la espera de los versos de un poema que “pretendía ser absolutamente sincero, nada de galantería, sin orquídeas blancas, con glaseado marrón”.


En aquel comienzo de década Bandeira tenía una columna en el Jornal do Brasil, y el asunto que dominaba las redacciones era la inauguración de la nueva capital federal.  “Tuve que escribir mi crónica para el periódico, no era un asunto que me atrajera, sólo se hablaba, por entonces, de Brasília, y de repente me dio el chasquido”, y comenzó a teclear en la máquina Hermes Baby:  “Neste momento a mão é para Brasília / (Todos os caminhos levam a Brasília) / Mas eu gosto de tumultuar o trânsito / Vou louvacionar Maysa!”.  [“En este momento la mano es Brasília / (Todos los caminos conducen a Brasília) / Pero me gusta interrumpir el tráfico / ¡Voy a elogiar a Maysa!”].


Manuel Bandeira dejó de lado el sueño erguido de Don Bosco donde “Al principio era el desierto”, como dijo Vinicius de Moraes en “Brasília, Sinfonía da Alvorada”, y juega en los “dos océanos no pacíficos” de los ojos de Maysa.  Eliminó los cuatro versos-disculpa anteriores y el poema llegó de un solo suspiro, para su propio asombro que nunca consideró definitivo lo que escribe sin releer y rehacer “el versado diez, veinte, treinta veces”. 


Publicado originalmente en su columna, en 1960, el poema que tiene como título el nombre de la musa, está en el capítulo “Louvações”, del libro “Estrela da tarde”, en la reedición con nuevos poemas, de la José Olympio Editora, de 1963 (la primera es de 1960, de la editora bahiana Dinamene). 


A principios de la década de los 70, Maysa fue a vivir a Maricá, municipio en la región metropolitana de Rio de Janeiro, a unos 60 kilómetros de la capital.  El clima rural de fincas, chacras, la brisa de la playa de Ponta Negra, los resquicios históricos marcados en las vías del tren, un túnel por donde el tren aparecía y desaparecía, todo enmarcaba el autoexilio de la cantante en su casa, librándose de las preocupaciones que la sumergió en las noches de un samba-canção. 


Al final de la tarde del día 22 de enero de 1977, al regresar de la boda de su hijo, Jayme Monjardim, conduciendo a toda velocidad sobre el puente Rio-Niterói, Maysa falleció, a los 40 años, al chocar su coche contra un muro, mientras intentaba evitar impactar con otro vehículo.


Bandeira concluyó en la referida crónica, “Um poema e sua história” que “No sé si Maysa gustó o no del elogio.  Vinicius me dijo que le gustó.  Maysa no me prestó atención”.


En los versos finales del poema, el poeta concluye su fascinación y lema sentimental diciendo que “Essa é a Maísa da televisão / A Maísa que canta / A outra eu não conheço / Não conheço de todo. / Mas mando um beijo para ela”.  [“Esa es la Maísa de la televisión / La Maísa que canta / La otra no la conozco / No sé nada / Pero le mando un beso”].



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Texto del libro en preparación ©"Crônicas do Olhar", que será lanzado por la Editora Radiadora.


Artículo escrito por Nirton Venancio 
(www.olharpanoramico.blogspot.com)






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