CARLOS DO CARMO, la voz masculina del fado

enero 10, 2021

Fotografía de Nuno Ferreira Santos


Además de ser una de las mayores referencias
de la música portuguesa, CARLOS DO
CARMO siempre fue fiel en su preocupación
con la divulgación y estudio del fado.




El 1 de enero de 2021 se apagaría la voz del decano de los fadistas, la voz de Carlos do Carmo.  Tenía 81 años y estaba a punto de publicar un nuevo disco, “E ainda…”.  Falleció en el hospital lisboeta Santa María debido a los problemas cardíacos que venía padeciendo desde hace años.



Carlos Alberto do Carmo Almeida -nombre real de Carlos do Carmo- nació en Lisboa el 21 de diciembre de 1939.  Hijo único de Lucília do Carmo, una de las mayores fadistas del siglo XX, y de Alfredo de Almeida, librero y posteriormente empresario en hostelería, Carlos crecería dentro de un ambiente artístico.  



Fotografía de John Parra

La casa de sus padres, en la parte vieja de la ciudad, en el Bairro Alto, era un lugar de reuniones de intelectuales y de artistas, donde algunas de las figuras prominentes de Lisboa de la época se reunirían ahí.



Realiza su primera grabación a la temprana edad de once años.  Sería en la Bodega de Lucília junto a su madre, la fadista Lucília do Carmo.  Posteriormente, madre e hijo grabarían discos como “Saudade do Fado”, “O fado em duas gerações” o “Fado em Tom Maior”.



Los padres deciden enviar a su hijo a Suiza para hacer un curso superior de hostelería compaginando con estudios de contabilidad y varios idiomas.  Pero regresaría a Portugal tras el fallecimiento de su padre (1962) y se encargaría de regentar la casa de fados O Faia, que era el negocio que sus padres abrieron cuando él contaba con apenas 8 años de edad.



Durante su juventud tenía el gusto musical más inclinado por ritmos como la bossa-nova, por la música de Jacques Brel o el norteamericano Frank Sinatra, por quien siempre sintió especial admiración.  Pero al encargarse del negocio familiar, Carlos empezó a prestar atención al fado, género musical con el cual convivía desde que nació.  



“Carlos do Carmo, el
segundo icono más
importante del fado
después de Amália
Rodrigues, ensanchó
los límites de la canción
portuguesa”
(Francisco Chacón,
periodista)


En una reunión de amigos, Carlos empezó a interpretar la canción compuesta por Júlio de Sousa, “Loucura”.  Tal fue el elogio que Carlos se vio empujado a grabar un single de ese tema.  La canción comienza a emitirse frecuentemente en la radio y comienza a tener éxito.  En 1965, el joven artista graba su primer EP “Carlos do Carmo com Orquestra de Joaquim Luiz Gomes”, incluyendo los temas “Loucura”, “Estranha forma de vida”, “Lisboa Casta Princesa” y “Viela”.



En 1967 la Casa da Imprensa le otorga el premio como “Mejor Intérprete” y, tres años más tarde, recibe el premio Pozal Domingues como “Mejor Disco del Año” por su primer álbum de carrera, “O Fado de Carlos do Carmo”.



Igual que la copla acabó asociada al
franquismo, al fado le pasó lo mismo con
la dictadura de Salazar. Carlos do Carmo
fue uno de los artífices de que el género
no fuera olvidado tras la llegada de la
democracia y que gustase a las nuevas
generaciones.



A comienzos de los años 70, el artista realiza espectáculos en Angola, Estados Unidos, Canadá y, en 1973, se estrena en Brasil cantando junto a Elis Regina en el Copacabana Palace de Rio de Janeiro.  Ambos se harían grandes amigos y en más de una entrevista Carlos mencionaba a Elis como referente musical.



En 1976 pasaría a la historia por ser el único intérprete de todas las canciones candidatas al Festival da Canção.  Los ocho temas seleccionados fueron votados por el público, siendo “Uma Flor de Verde Pinho”, de Manuel Alegre y José Niza, la vencedora.  Del evento fue grabado el trabajo “Uma canção para a Europa”, un disco que pasó a ser considerado como una rareza entre toda su discografía.



Representó a Portugal en el XXI Festival de la Canción de Eurovisión de 1976 con el tema “Uma Flor de Verde Pinho” (basado en un poema de Manuel Alegre). En el Festival RTP de la canción de aquel año fue el único intérprete.

Carlos siempre declaró ser más un artista de escenario que de estudio, de ahí que en más de una entrevista revelara su amor por cantar sobre los escenarios.  “Cantar es un acto de placer, pero sobre todo en el escenario, que es un constante juego de seducción, un intercambio indescriptible de sentimientos y emociones”, dijo para la prensa “A Capital” en 1996.



“Tenía toda la historia del Fado a sus espaldas, pero a la vez era un hombre que miraba el presente y estaba muy atento a la realidad del país y del mundo” (Nuno Júdice, poeta)



De hecho, realizó grandes espectáculos conmemorativos por los aniversarios a lo largo de su carrera, siendo algunos de ellos grabados y editados en disco, como “Ao vivo na Olympia” (en París, 1980), “Live” (grabado en la Alte Oper de Frankfurt, 1982), “Carlos Do Carmo Ao Vivo 25 Anos De Cantar” (en la extinta sala Canecão de Río De Janeiro, 1988), “Ao Vivo No CCB” (35 aniversario en la Fundação Centro Cultural de Belém, 1999) o su “Ao vivo” (en el Coliseu dos Recreios de Lisboa, 2004).



Fotografía Nuno Ferreira Santos


A lo largo de su carrera artística, Carlos do Carmo lanzó numerosos EPs y LPs, tales como “O Fado em duas gerações, Carlos do Carmo e Lucília do Carmo”, “Por morrer uma Andorinha” o “Carlos do Carmo”.  Pero el disco referencia para todo aquel amante del fado y motivo de estudio sobre la historia del género musical es, sin duda, el disco “Um homem na cidade”, editado en 1977 por la discográfica Trova, donde el fadista interpreta poemas de José Carlos Ary dos Santos, además de composiciones de José Luís Tinoco, Paulo de Carvalho, António Vitorino de Almeida, Frederico de Brito, Fernando Tordo, Joaquim Luís Gomes, Moniz Pereira o Martinho d’Assunção.  Canciones como la que da título al disco, “Um homem na cidade”, “O cacilheiro”, “O amarelo da Carris”, “Fado do Campo Grande” o “O homem das castanhas”, se convirtieron en verdaderos clásicos en el repertorio del cantante.



También basado en la obra de Ary dos Santos, publicaría “Um homem no país”, de 1984.  El disco tendría no sólo el destaque de su contenido sino además la exclusividad de ser el primer disco lanzado en formato Compact Disc de un artista portugués.



Estaba previsto un tercer proyecto juntos:  “Um homem no mundo”, pero tras el fallecimiento de Ary dos Santos quedó suspendido.  Sin embargo, años más tarde, el trabajo sería retomado por el cineasta Ivan Dias con su película documental sobre el artista portugués.  En “Carlos do Carmo - Un homem no mundo” recorre la vida y obra del cantante, mostrando al artista tanto dentro como fuera de los escenarios.  Igualmente, la filmación presta homenaje a Lisboa y Portugal a través de su protagonista y el género musical.  La finalidad del cineasta, Ivan Dias, era que el público “conociera al cantante y su actividad política y social”. 



Fotografía de Pedro Granadeiro

Una de las escenas interesantes del documental es la que tiene lugar entre Carlos do Carmo y Pilar del Río, viuda del escritor portugués José Saramago y directora de la Fundación Saramago de Lisboa.  Pilar relata la primera vez que le escuchó:  “Voy a contar la historia de la primera vez que nos conocimos sin conocernos”, cuenta Pilar.  “Era la primera vez que José (Saramago) y yo hacíamos un viaje, de Lisboa a Évora.  No fuimos muy lejos, pero bueno, para mí fue el fin del mundo o el principio.  Salimos a dar una vuelta, encontramos una librería y entramos.  Había varios discos expuestos y una máquina con sus auriculares para oírlos.  Entonces, José y yo compartimos auriculares porque me dijo: ‘Quiero que oigas una canción de este hombre’.  Yo te conocía de nombre, sabía quién eras, pero no podía decir títulos de discos tuyos, y menos, distinguir un poema.  Entonces José comentó: ‘Yo no me considero poeta, pero si me oigo aquí, me siento poeta’.  Nos pusimos el auricular, buscamos la canción y oímos ‘Aprendimos o rito’ (poema de Saramago interpretado por Do Carmo).  Y, efectivamente, me pareció que José Saramago era un poeta”.



Mientras Pilar del Río relata la historia, Carlos se queda sin palabras.  Y es que a Carlos siempre le quedaba la duda de si al Nobel de Literatura le gustaban las adaptaciones musicales que hacía de sus poemas.



La película-documental “Carlos do Carmo - Un homem no mundo” se estrenó en los cines de Portugal a principios de abril del 2015.



Fotografía Rui Manuel Fonseca

Entre los muchos reconocimientos que recibió Carlos do Carmo, se encuentran el Goya a la ‘Mejor canción original’ por “Fado da Saudade”, grabado para la película “Fados” del cineasta aragonés Carlos Saura; el Grammy Latino de Honor, en el 2014; el Globo de Oro de Honor; una medalla del Ministerio de Cultura portugués y un premio por toda su carrera de la Sociedad Portuguesa de Autores.


“Carlos fue un gran profesional, con buen gusto musical y cuidadoso con la elección de repertorio” (António Chaínho, guitarrista)

Carlos do Carmo, considerado por muchos como “la voz masculina del fado”, reinventó y reivindicó el fado, dejando atrás el escepticismo que hubo sobre la continuidad del fado tras la dictadura de Salazar.  



“Los jóvenes fadistas no conocen otra cosa que no sea la libertad. Será bueno que lleven el fado por nuevos caminos, porque el fado es intemporal. Tiene su tradición, su historia, pero hay que continuar y dotarlo de nuevas ideas, hablar de lo que pasa en nuestros días”, afirmó el cantante.  Un testigo que Carlos recogió en su tiempo y que ahora les corresponde a sus discípulos sustentar para mantener viva la llama del fado en todos los rincones del planeta.



Se despidió de los escenarios el 19 de noviembre de 2019, justo el mismo día en que fue condecorado con la Medalla al Mérito Cultural por su “inestimable contribución” a la música portuguesa. Sin embargo, esa despedida de los escenarios no supuso una despedida de carrera. Carlos do Carmo ultimaba el que iba a ser su próximo disco, “E ainda...”, previsto para comienzos del 2021, aunque el propio artista ya presagiaba que iría a ser su último álbum.

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